como el romántico español
No sé si la angustia y la nostalgía del ser de los romanticistas españoles vaya a ser la nueva forma de vivir...
Me niego a ser la estudiante de Salamanca, pero no puedo evitar ver como los muertos se levantan de las tumbas, se posan en mi ventana y demostrando toda su aburrida y no tactíl noexistencia sólo vienen y me ven..
son tan lindos los ojitos, brillan tan bonito, tienen una especie de tripitas rositas, suavecitas así como las estomacales entre lo blanco y la pupila...
ya no quiero verlos ni viceversa, pero.... qué voy hacer cuando no estén, de quién me voy a esconder, porqué me voy acordar de Dios, si ya no tendré miedo...
porque no puedo negar que cuando me siento como Spronceda buscó el cielo como para que me manden un rayo desintegrador y no para quitarles la miopia..
Y encontré mi ilusión desvanecida
y eterno e insaciable mi deseo:
palpé la realidad y odié la vida.
Sólo en la paz de los sepulcros creo.
(José de Espronceda, A Jarifa en una orgía)
Llegará el día en el que los manifiestos ya entrañables de los suicidas reflejen su verdadera agonía, esa que a mi sólo me la produce el desazon de mis comidas laborales, y la falta de catarsis en mis velos de grafías aún significables...
salud!!!
